El impresionante caso de Olivia Farnsworth: la niña que no siente dolor, hambre o sueño

El impresionante caso de Olivia Farnsworth: la niña que no siente dolor, hambre o sueño

El caso de la niña Olivia Farnsworth es único en el mundo, o al menos el único conocido. La ciencia sigue hoy estudiando por qué Oliva de tan solo 13 años no siente hambre, sueño o dolor, por lo que se ha ganado el apodo de la ‘niña biónica’ a nivel internacional.

Saltó a la fama en Huddersfield, Inglaterra, su ciudad natal, cuando fue atropellada y arrastrada por un vehículo por más de 20 metros. Para sorpresa de muchos, lejos de sentir dolor o manifestar angustia, se levantó del asfalto sin pestañear y preguntó a sus familiares “qué había pasado”.

Su familia ha aprovechado su popularidad para iniciar una campaña para recaudar fondos para que su caso sea investigado científicamente. Esto, eventualmente, será realizado por el Centro Médico de la Universidad de Groningen (Países Bajos).

Olivia Farnsworth y sus extrañas características

Lo sorprendente de Olivia que ha crecido normalmente. Sin embargo, manifestó ciertos síntomas extraños desde una edad temprana. De hecho, su madre notó que ella era diferente de otros niños cuando era un bebé.

Cundo Olivia era pequeña casi nunca lloraba. Al principio, su madre simplemente pensó que era una bebé tranquila, que no se enfadaba con mucha facilidad. Sin embargo, a medida que fue creciendo, también mostró dificultad para dormir.

¿Por qué no siente dolor?

Según han explicado algunos especialistas, no siente dolor porque tiene una deficiencia en el cromosoma 6, que contiene el mayor complejo de histocompatibilidad, que está relacionado con la respuesta inmunitaria del organismo.

Para muchos, la falta de la monosomía 6 completa, la pérdida total de dicho cromosoma, es incompatible con la vida humana, por lo que a Olivia le debe faltar una parte.

Esta rara condición se llama analgesia congénita y se cree que afecta solo a 100 personas en todo el planeta, al menos en algún síntoma: falta de sueño, hambre o dolor, pero nunca los tres.

Algunos registros afirman que es generado por la ausencia de un gen denominado SCN9A, que juega un papel importante en la transmisión de señales de dolor.

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