Ser madre, el trabajo más importante del mundo

Ser madre, el trabajo más importante del mundo

POR MARIAM DELGADO, autora, conferencista y presentadora | @mariamjdelgado

El Día de las Madres es una ocasión especial para celebrar no solo a quienes nos dieron la vida, sino a todas aquellas mujeres —abuelas, bisabuelas, tías y madres de corazón— que han volcado su amor en la crianza de otros. Espero que en este día sean consentidas con flores y gestos de cariño, pero más allá de los regalos, quiero dedicar un espacio a la reflexión sobre la magnitud de nuestra labor.

Ser madre es, probablemente, el trabajo más importante del mundo: estamos formando a la próxima generación. Sin embargo, sé que este camino no siempre es fácil. Saludo con admiración a quienes enfrentaron la maternidad en la adolescencia, a quienes hoy están lejos de sus hijos por razones migratorias, y a las madres adoptivas, cuyo amor trasciende los lazos de sangre.

A menudo, nuestro esfuerzo pasa desapercibido. Recuerdo cuando mis hijos, Verónica y Albertico, eran bebés. Mientras Verónica era tranquila, Albertico nos mantuvo en vela durante meses debido a los cólicos. Yo llegaba a mi trabajo con ojeras profundas, sintiendo el agotamiento de intentar cumplir con todo. Sé que muchas se identifican con esa sensación de quedarse dormidas frente al computador tras una noche de cuidados, o de estirar las horas para ayudar con una tarea escolar después de una larga jornada laboral.

Como mujeres, poseemos una capacidad asombrosa para la multitarea: podemos cerrar un trato con un cliente mientras atendemos las necesidades de un niño o preparamos la cena. Pero esa misma autoexigencia suele traer consigo una carga pesada: la culpa.

Mi primer consejo para ti hoy es suelta la culpa. Si tuviste que salir a trabajar y no pudiste estar en cada momento de la infancia de tus hijos, no te castigues. Hiciste lo mejor que pudiste con las herramientas que tenías en ese momento. Eres una excelente madre, precisamente porque te esforzaste por darles sustento y futuro.

En segundo lugar, no vivas en la preocupación. Es natural sentir ansiedad por el porvenir de nuestros hijos, especialmente cuando crecen y forman sus propias familias. Sin embargo, debemos aprender a soltar las cargas que no podemos controlar. La verdadera paz mental llega cuando decidimos confiar en que la semilla de valores y amor que plantamos en ellos dará sus frutos a su debido tiempo, incluso si el camino parece desviarse momentáneamente.

Finalmente, te invito a establecer prioridades. En medio de un mundo que nos exige ser perfectas en el trabajo, en el hogar y en la apariencia, lo más trascendental es la herencia emocional y espiritual que dejamos. Enseñarles a ser personas sensibles, íntegras y con fe es la mayor inversión que podemos hacer.

Me quito el sombrero ante ustedes. Que este día sea un recordatorio de que su labor es sagrada y que, a pesar de los desafíos, ser madre es una de las experiencias más bellas y transformadoras de la vida. ¡Felicidades!

Mariam Delgado, presentadora de TV y radio, conferencista y escritora. Es pastora de Alpha & Omega Church en Miami, fundadora del movimiento “Yo Soy Más” & Host de #MujerUnicaPodcast. @mariamjdelgado